15 obras más importantes de Frida Kahlo

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Frida Kahlo fue una pintora mexicana de la primera mitad del siglo XX, que se convirtió en todo un símbolo cultural. De hecho, Hilda Trujillo, en una biografía sobre la artista, comenta: “Su personalidad fue adoptada como una de las banderas del feminismo, de la discapacidad, de la independencia sexual y de la civilización mexicana”.

Clasificada como surrealista, Kahlo prefería pensarse a sí misma como alguien que representaba su situación más reciente, lo que la hacía sentir muy lejos de las intranquilidades por el inconsciente, propias del surrealismo.

Numerosos elementos marcarían su obra: por un lado, la indagación del arte habitual e indígena mexicano; por el otro, la navegación de su mal, tanto físico como emocional, derivado de sus graves inconvenientes de salud y de su tormentosa vida al costado de Diego Rivera, el muralista mexicano. Para abarcar mejor su mirada, conozcamos algunas de sus proyectos más emblemáticas.

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  1. Autorretrato, 1926
  2. Frida y Diego Rivera, 1931
  3. Frida y la cesárea, 1931
  4. Las dos Fridas, 1931
  5. Mi nacimiento, 1932
  6. Unos cuantos piqueticos, 1935
  7. Autorretrato con collar de espinas, 1940
  8. Naturaleza muerta, 1942
  9. Diego en mi pensamiento, 1943
  10. La columna rota, 1944
  11. Sin promesa, 1945
  12. El ciervo herido, 1946
  13. El abrazo del amor del Universo, 1949
  14. Mi familia, 1949
  15. Viva la vida, 1954
  16. Sobre Frida Kahlo

Autorretrato, 1926

Autorretrato
Autorretrato. 1926. Óleo sobre lienzo. 79,7 x 60 cm. Recopilación Particular.

En 1926 Frida Kahlo pinta su primer autorretrato. Tendría para entonces 19 años y sufría las secuelas del grave incidente que la dejó un largo tiempo postrada en cama. A lo largo de ese tiempo, Frida no podía ver más que el techo de su cuarto. Su madre, conmovida, diseñó para ella un caballete particular, que le permitiría colorear acostada. A un lado del caballete, sujetó un espejo, de forma que Frida podía por lo menos verse a sí misma. Fue por eso Frida Kahlo empezó a autorretratarse. Este sería el cuadro que comenzaría a su indagación personal.

Frida cuando comenzo a pintar.
Frida cuando empezó a pintar.

Opuesto a la opinión desinformada, Frida no se rendía tributo a sí misma. Más bien se percibía fea y bastante delgada, y no embelleció ninguno de sus aspectos, sino que realzó esos elementos considerados “antiestéticos”, así como sus cejas unidas y arqueadas en corazón. Nunca avisó que en esta “sinceridad” encontraría su signo distintivo y despertaría el interés de la red social en todo el mundo.

Frida y Diego Rivera, 1931

Frida y Diego Rivera. 1931. Oleo sobre lienzo. 100 x 79 cm. Museo de Arte Moderno de San Francisco EEUU.
Frida y Diego Rivera. 1931. Óleo sobre lienzo. 100 x 79 cm. Museo de Arte Moderno de San Francisco, EEUU.

Más que amor, Frida era una verdadera devota de su marido, Diego Rivera. Siempre percibió a Diego como un talento superior, en tanto que se percibía su propia obra como “absolutamente espantosa”.

Con esta forma de pensar, no tuvo inconveniente en asumir el papel de la mujer que respalda y sirve a su marido. Dicen Servando Ortoll y Annette B. Ramírez de Arellano en un ensayo que se titula Frida Kahlo Retrato de la artista como mujer empresaria, que esta mujer asumió no solo el precaución de su marido, sino que se encargó de su trayectoria en todo el mundo como una verdadera empresaria del arte.

La idolatría que Rivera despierta en Frida se expresa en este retrato de 1931 llamado Frida y Diego Rivera. Diego porta en su mano derecha los atributos del pintor: la paleta y sus pinceles. Menuda y ataviada solamente con un traje clásico mexicano, Frida descansa su mano sobre la de Diego, como si este la soportara a ella. Su rostro se inclina grácilmente hacia su marido.

Sobre ellos, una cinta con una inscripción o filacteria, es sostenida por un ave. La filacteria dice: “Aquí nos veis, a mí, Frida Kahlo, adjuntado con mi amado marido Diego Rivera, pinté estos retratos en la hermosa localidad de San Francisco, California, para nuestro amigo Mr. Albert Bender, y fue en el mes de abril del año 1931”.

Frida y la cesárea, 1931

Frida y la cesarea inconcluso. 1931. Oleo tela. 73 x 62 cm. Coleccion de Dolores Olmedo
Frida y la cesárea (inconcluso). 1931. Óleo tela. 73 x 62 cm. Colección de Dolores Olmedo

En el año 1930, un año luego de casada, en Ciudad de México, Frida debió combatir el primero de sus tres abortos. El de 1930 requirió participación quirúrgica, debido a que era completamente irrealizable el avance del niño recién nacido en el útero, gracias a las adversidades de salud de la madre.

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Intensamente adolorida, debido a que Frida deseaba con intensidad ser madre, al año siguiente pintó esta catástrofe en el cuadro llamado Frida y la cesárea. El tema debió representar para ella una enorme contrariedad, debido a que el cuadro quedó inconcluso.

Las dos Fridas, 1931

Las dos Fridas. 1931. Oleo. 173 x 173 cm. Museo de Arte Moderno en la Ciudad de Mexico.
Las dos Fridas. 1931. Óleo. 173 x 173 cm. Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México.

En este cuadro, Frida se ve haberse inspirado en el recuerdo de una amiga imaginaria que tuvo a los 6 años, una clase de alter ego. En el cuadro representa sus dos herencias culturales: a la izquierda, la europea; a la derecha, la indígena.

Las dos están conectadas por la sangre, por las arterias del corazón expuesto. En en el retrato a la izquierda, el corazón hace aparición abierto como en un corte transversal, en tanto que en el otro observamos la área exterior del corazón. Por un lado, imagen del corazón de Cristo, por el otro, recuerdo de los sacrificios religiosos del pasado precolombino.

Todas las “Fridas” porta atributos diferentes: la Frida europea transporta en su mano derecha una tijera que ha cortado una arteria que gotea sobre su regazo, ataviado con un traje blanco. La Frida indígena transporta en su mano izquierda un reducido retrato de su amado Diego Rivera, conectado a una de las arterias del corazón.

Mi nacimiento, 1932

Mi nacimiento. 1932. Oleo sobre metal 305 x 35 cm. Coleccion privada de Madonna.
Mi nacimiento. 1932. Óleo sobre metal, 30,5 x 35 cm. Colección privada de Madonna.

Animada por Diego Rivera a retratar los instantes más singulares de su historia, Frida quiso representar su nacimiento como si se hubiera dado a luz a sí misma. En la escena hace aparición la madre con la cara tapado por las sábanas, en referencia a su muerte.

Frida asoma su cabeza entre las piernas de la madre y bajo ella un charco de sangre se muestra, recordando además su más reciente aborto espontáneo. Sobre la cama, colgado en la pared, un cuadro dentro del cuadro retrata a la Virgen de las Angustias que mira la circunstancia.

Al pie de la obra, Frida representó un pergamino abierto en el que habrían de ir algunas expresiones, que jamás escribió. El cuadro se habla, entonces, de un exvoto que quedó inconcluso. Parte de su estilo fue, de hecho, una revisión del arte de los exvotos populares, que se basaban en una ofrenda a Dios que contaba por medio de la imagen y un texto alusivo, el milagro por el cual se agradecía.

Unos cuantos piqueticos, 1935

Unos cuantos piquetitos. 1935. Oleo sobre metal. 48 x 38 cm. Museo Dolores Olmedo Ciudad de Mexico.
Unos cuantos piquetitos. 1935. Óleo sobre metal. 48 x 38 cm. Museo Dolores Olmedo, Ciudad de México.

Las infidelidades de Diego Rivera habían alcanzado el colmo cuando tomo la decisión de tomar a la hermana de Frida por su apasionado. Una novedad sobre un feminicidio por ese momento impactó a Frida: un hombre había ejecutado a su mujer a puñaladas. Al ser atrapado por las autoridades declaró: “Solo le di varios piqueticos”.

Frida representó este delito como alegoría de su padecimiento emocional frente la traición doble, como una muerte espiritual. Sobre los individuos, una filacteria inmortaliza la cita del criminal. Un aspecto sustancial del cuadro es que la sangre sale del contexto pictórico y se dispersa por el marco, como queriendo lograr la verdad donde está el espectador. De esta forma, Frida intenta romper la división entre ficción y situación.

Autorretrato con collar de espinas, 1940

Autorretrato con collar de espinas. 1940. Oleo sobre lienzo. 47 cm x 61 cm. Harry Ransom Humanities Research Center

Hacia 1939 Frida se había divorciado de Diego Rivera. Es el fracaso de su vivencia amorosa lo que retrata en la obra Autorretrato con collar de espinas. Va a usar símbolos naturales para eso y combinará valores cristianos e nativos.

El collar de espinas, cual corona de Cristo, representa el estrangulamiento y las lesiones producidas por la traición de Rivera. De estas ramas cuelga el cuerpo muerto de un colibrí, símbolo de la “suerte en el amor” de acuerdo con la tradición mexicana o símbolo de Huitzilopochtli, dios de la guerra. El colibrí es acechado simultáneamente por un gato negro, mal presagio, que posa en el hombro izquierdo de Frida.

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Sobre el hombro derecho, el mono doméstico que le habría regalado Diego Rivera. El mono, jugando, hala el collar, realizando que las espinas se hundan en su pecho. Cerca de los individuos primordiales, un universo de mariposas y libélulas representan la resurrección.

Naturaleza muerta, 1942

Naturaleza muerta. 1940. Diametro h630 mm. Oleo sobre lamina de cobre. Museo Frida Kahlo Mexico.
Naturaleza muerta. 1940. Diámetro h630 mm. Óleo sobre lámina de cobre. Museo Frida Kahlo, México.

Esta naturaleza muerta fue encomendada por la primera dama de México por ese momento, Soledad Orozco, mujer del presidente Manuel Ávila Camacho. El cuadro está enmarcado en una circunferencia que alude al útero materno. Dentro de este, se tienen dentro plantas y frutas con connotaciones eróticas, razón por la cual la parte fue rechazada.

Diego en mi pensamiento, 1943

Diego en mi pensamiento. 1943. Oleo sobre tela. 75 x 60 cm. Coleccion Particular de Jaques y Natasha Gelman.
Diego en mi pensamiento. 1943. Óleo sobre tela. 75 x 60 cm. Colección Particular de Jaques y Natasha Gelman.

Llamado además Autorretrato como tehuana, este cuadro de Frida Kahlo regresa a evocar el cariño y la adoración por Diego Rivera. Consciente de la fascinación que el pintor sentía por la indumentaria clásico mexicana, Frida se atavía con el traje de tehuana, propio de la civilización zapoteca. En su frente, justo arriba de los ojos, estampa un retrato de Diego Rivera, otorgándole una alguna literalidad a la imagen.

La columna rota, 1944

La columna rota. 1944. ‎Oleo en tela montada sobre aglomerado. 40 x 30.7 cm. Coleccion de Dolores Olmedo Patino Ciudad de Mexico.
La columna rota. 1944. ‎Óleo en tela montada sobre aglomerado. 40 x 30.7 cm. Colección de Dolores Olmedo Patiño, Ciudad de México.

En este cuadro, Frida Kahlo representa el padecimiento derivado de su incidente, que más allá del paso de los años, sigue haciéndose sentir. Con un paisaje desértico y desértico al fondo, imagen vida de su soledad, Frida se representa abierta por el torso, dejando traslucir una columna jónica, relacionada con lo femenino, pero quebrada. Un sistema de amarres la atan la columna, cual mártir cristiana (San Sebastián), mientras soporta la punción que sobre ella ejercen los clavos que atacan todo su cuerpo y su rostro. Aunque llora, su expresión permanece impávida.

Sin promesa, 1945

Sin esperanza. 1945. Oleo Lienzo. Museo Dolores Olmedo Patino Ciudad de Mexico.

En el transcurso de un lapso de su historia, Frida Kahlo sufrió de inapetencia hasta quedar increíblemente delgada. Por ese fundamento, debieron alimentarla por medio de un embudo. Sobre un paisaje estéril que tiene dentro al sol y la luna, el día y la noche como un período eterno e indiferenciado para quien sufre, Frida representa este lapso.

El embudo gana dimensiones fantásticas, y en vez de llevar comida procesada, recopila toda suerte de carnes rojas, aves y pescados. Sobre ellos, una calavera de azúcar decorada con las causas del día de muertos. ¿Acaso se le muestra dulce la desaparición frente a esta tortura alimentaria? Sobre la calavera, está escrito su nombre.

Detrás del cuadro, Frida escribió: “No resta ni la menor promesa en mí... Todo se desplaza en sintonía con lo que el estómago contiene”.

El ciervo herido, 1946

El ciervo herido. 1946. Oleo sobre fibra dura. 224 x 30 cm. Coleccion de Carolyn Farb

Hacia 1949 Frida Kahlo llevó a cabo una de sus cirugías para hacer mejor el inconveniente de su columna. Nada se pudo. Decepcionada por los resultados, se representó a sí misma como un ciervo herido en cacería. Su propia cabeza con cuerpo de ciervo transporta una cornamenta. El cuerpo es atravesado por fechas hirientes. El ciervo, en medio del bosque árido, en el que al fondo puede distinguirse la luz del horizonte, es incapaz de salvarse.

El abrazo del amor del Universo, 1949

El abrazo de amor del universo. 1949. Oleo en tela montada sobre masonita. 70 × 60.5 cm. Coleccion privada Jacques y Natasha Gelman Mexico.
El abrazo de amor del universo. 1949. Óleo en tela montada sobre masonita. 70 × 60.5 cm. Colección privada Jacques y Natasha Gelman, México.

La Madre Tierra acoge en su seno a Frida, que paralelamente arrulla a Diego Rivera como si de un pequeño se tratase. Rivera llega en su frente un tercer ojo que mira toda la escena. El universo que los envuelve expresa la dualidad del día y de la noche. Cielo y tierra tienen rostro, y de los senos de la tierra materna gotea la leche que alimenta.

Las raíces se alargan intentando encontrar el suelo. Símbolos mexicanos forman parte de la escena, como el vestido clásico de Frida. Una vegetación característica de esos parajes mexicanos intensos hace su aparición: nopales, cactus y magueyes. A los pies de aquel universo amoroso y envolvente, yace un perro de raza xoloitzcuintle, que según la forma de pensar mexicana, es símbolo de la desaparición, en ese caso, es la desaparición dormida.

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Mi familia, 1949

Mi familia inconcluso. 1949. Oleo sobre lienzo en masonita. 59 x 79 cm. Museo Frida Kahlo
Mi familia (inconcluso). 1949. Óleo sobre lienzo en masonita. 59 x 79 cm. Museo Frida Kahlo
Coyoacán, México.

En un esfuerzo por crear su identidad, Frida pinta su familia como una especie de de árbol genealógico. El de 1949 no va a ser el exclusivo, pero va a ser el que tiene dentro a más individuos de su grupo familiar.

En el centro, su padre y su madre, Guillermo Kahlo y Matilde Calderón. En la franja superior, los abuelos paternos, Jacob Heinrich Kahlo y Henriette Kaufmann Kahlo, y maternos, Antonio Calderón e Isabel González y González. En la franja inferior, sus hermanas Matilde, Adriana, nuestra Frida, Cristina.

Además se muestran unos jóvenes, aunque no se conoce precisamente quiénes son, debido a que han quedado incompletos. Algunos suponen que hablamos de los hijos de Cristina; otros, que los hijos del previo matrimonio de su padre y un hermano que murió poco luego de nacer. En el centro de esta franja, un niño recién nacido. seguramente sea una referencia a los hijos que perdió en sus abortos.

Viva la vida, 1954

Viva la vida. 1954. Oleo sobre masonita. 52 x 72 cm. Museo Frida Kahlo Coyoacan Mexico.
Viva la vida. 1954. Óleo sobre masonita. 52 x 72 cm. Museo Frida Kahlo, Coyoacán, México.

Este fue el último cuadro que Frida firmó antes de fallecer, aunque no se conoce seguramente si fue el último que pintó, debido a que otros cuadros de ese lapso, posterior a la amputación de su pierna, lucen toscos y burdos frente a este.

El cuadro es una festividad de la vida. La sandía, popular en algunos lugares como patilla, es una fruta asociada a los esqueletos de los días de muertos. De esta forma, de nuevo, vida y muerte danzan en un cuadro de Frida Khalo. El tono, no obstante, va a ser ilusionado, vibrante, más allá de todos los embates que sufrió en vida. Frida se despide diciendo “Viva la vida”.

Sobre Frida Kahlo

Su nombre terminado fue Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón. Surgió el 06 de julio de 1907 en Localidad de México en la famosa Casa Azul de sus padres, que fue siempre su vivienda, más allá de que durante su historia tuviera otras estancias elecciones como el estudio de Diego Rivera en San Ángel y otros emplazamientos dentro y fuera del país. Frida era hija de Wilhelm (Guillermo) kahlo, de ascendencia húngaro alemana, y de Matilde Calderón, natural de Oaxaca.

Durante su historia, Frida vivió distintos inconvenientes de salud que fueron determinantes en el avance de su trayectoria pictórica. El primero de ellos, fue la poliomielitis que sufrió a los 6 años, y que le logró tener una pierna más corta que la otra.

Frida Kahlo Exvoto Retablo 1940 Oleo sobre metal. 191 x 241 cm. Coleccion privada
Frida Kahlo: Exvoto (Retablo). 1940. Óleo sobre metal. 19,1 x 24,1 cm. Coleccíon privada.
Inscripción: "Los señores Guillermo Kahlo y Matilde C. de Kahlo le dan por medio de Nuestra Señora de los Dolores por socorrer a nuestra hija Frida del incidente que sucedió en 1925, en la esquina de Cuahutemozin y Calzada de Tlalpah."

En 1925, cuando poseía 18 años, un tranvía impactó el ómnibus en que Frida viajaba, ocasionándole distintas fracturas y lesiones en la columna que le provocaron inmovilidad en diferentes instantes de su historia. Fue a lo largo de esos lapso en que Frida empezó a colorear.

Frida Kahlo se casó con el muralista mexicano Diego Rivera en el año 1929 y próximamente quedaría embarazada, pero padecería un aborto en 1930. A este mal se sumaron las permanentes infidelidades de Rivera, lo que la transporta al divorcio en 1939, aunque un año luego vuelven a casarse.

Es bien popular el deber de Frida Kahlo con el partido comunista, razón por la cual le dio asilo en la Casa Azul a León Trotsky y su mujer, donde el jefe ruso sería ejecutado en 1940.

Gracias a adversidades de salud, Frida fue internada en el Hospital Inglés en 1950 hasta 1951. En 1953 le amputaron la pierna derecha.

El 13 de julio de 1954 Frida Kahlo murió de tromboembolismo pulmonar en la Casa Azul, el mismo lugar donde surgió.

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